vie 6a. Ord. año impar antes Cuaresma (Id=153)
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Confío, Señor, en tu misericordia; alegra mi corazón con tu
auxilio. Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.
Oremos:
Concédenos, Señor, ser dóciles a las inspiraciones de tu Espíritu para que
realicemos siempre en nuestra vida tu santa voluntad.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Se llamó Babel, porque allí confundió el Señor las lenguas
de todos los hombres
Lectura del libro del Génesis
11, 1-9
En aquel tiempo, toda la tierra hablaba una misma lengua y
usaba las mismas palabras. Al emigrar los hombres desde oriente, encontraron
una llanura en la región de Senaar y se establecieron
allí. Y se dijeron unos a otros:
"Vamos a hacer ladrillos y a cocerlos al fuego".
Emplearon ladrillos en lugar de piedras y brea en lugar de mezcla; y dijeron:
"Vamos a edificar una ciudad y una torre cuya cumbre llegue hasta el
cielo; así nos haremos famosos y no nos dispersaremos sobre la superficie de la
tierra".
Pero el Señor bajó para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban
edificando, y se dijo: "Todos forman un solo pueblo y hablan una misma
lengua; y éste es sólo el principio de sus obras; nada de lo que se propongan
les resultará imposible. Voy a bajar a confundir su idioma para que no se
entiendan más con otros".
De este modo, el Señor los dispersó de allí por toda la tierra y dejaron de
construir la ciudad. Por eso se llamó Babel, porque allí confundió el Señor la
lengua de todos los habitantes de la tierra, y desde allí los dispersó por toda
su superficie.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 32, 10-11.12-13.14-15
Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Beátus pópulus quem
elégit Dóminus in hereditátem sibi.
El Señor desbarata los planes de la naciones, deshace los
proyectos de los pueblos; pero el plan del Señor se mantiene por siempre, los
proyectos de su mente por todas las generaciones.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Beátus pópulus quem
elégit Dóminus in hereditátem sibi.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que se
eligió como herencia. Desde los cielos mira el Señor y ve a todos los hombres.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Beátus pópulus quem
elégit Dóminus in hereditátem sibi.
Desde su morada observa a todos los habitantes de la tierra:
él modeló sus corazones y comprende todas sus acciones.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Beátus pópulus quem
elégit Dóminus in hereditátem sibi.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
A ustedes los llamo amigos, dice el Señor, porque les he dado a conocer todo lo
que le he oído a mi Padre.
Vos dixi amicos, dicit
Dominus, quia omnia quaecumque audivi a Patre meo, nota feci vobis
Aleluya.
El que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
8, 34-38; 9, 1
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús reunió a la gente y a sus discípulos
y les dijo:
"Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue
con su cruz y que me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá;
pero el que pierda su vida por mí y por la buena noticia, la salvará. Pues ¿de
qué le sirve a uno ganar todo el mundo si pierde su vida? ¿Qué puede dar uno a
cambio de su vida? Pues si uno se avergüenza de mí y de mi mensaje en medio de
esta generación infiel y
pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la
gloria de su Padre con los santos ángeles".
Y añadió:
"Les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto
antes que el reino de Dios ha llegado ya con fuerza".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Que
este sacrificio de acción de gracias y de alabanza que vamos a ofrecerte, nos
ayude, Señor, a conseguir nuestra salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Proclamación del misterio de Cristo
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por
Cristo, Señor nuestro.
Porque, unidos en la caridad, celebramos la muerte de tu Hijo, con fe viva
proclamamos su resurrección, y con esperanza firme anhelamos su venida
gloriosa.
Por eso,
con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:
[Misa]
Proclamaré Señor, todas tus maravillas y me alegraré en ti y
entonaré salmos a tu nombre, Dios altísimo.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Que el Cuerpo y la Sangre de Cristo,que nos has dado,
Señor, en este sacramento, sean para todos nosotros una prenda segura de vida
eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.